En los jóvenes menores de 25
años, el abuso en el consumo de alcohol puede dañar de manera irreversible el
desarrollo de su cerebro, y aquellos que comienzan a beber a una edad temprana
(desde los 13 años) aumentan sus posibilidades de convertirse en alcohólicos y
adictos a otras sustancias.
Es sabido que el consumo
abusivo de bebidas alcohólicas puede ser muy perjudicial para los consumidores,
pero el riesgo es mayor en los menores de 25 años porque hasta esa edad el
cerebro humano todavía está en formación, por lo que los daños neuronales que
se producen durante esa etapa de maduración y desarrollo son 'irreversibles'.
"Datos de los últimos
años han demostrado que el desarrollo del cerebro no termina hasta los 21-25
años. Durante la fase juvenil/adolescencia tienen lugar importantes
remodelaciones y cambios plásticos en ciertas regiones cerebrales, como la
corteza prefrontal, hipocampo, área tegmental ventral. Estos cambios plásticos
explicarían la gran capacidad que tienen los menores y los adolescentes para
aprender y memorizar nuevos conceptos. El alcohol altera estos procesos,
afectando la plasticidad cerebral y la capacidad de aprender y memorizar. Estas
alteraciones pueden ser irreversibles".
Lo anterior fue señalado por
Consuelo Guerri, jefa del Laboratorio de Patología Celular del Centro de
Investigación Príncipe Felipe, durante la XX Jornada sobre Drogodependencias
titulada 'Alcohol, ¿hablamos?', llevada a cabo en Valencia, España.
La científica dijo que, de
acuerdo con los experimentos, la mayor neurotoxicidad se produce en regiones
implicadas en la memoria y el aprendizaje, como son el hipocampo y la región
prefrontal. Así, los adolescentes con altos índices de consumo concentrado
podrían presentar en poco tiempo problemas escolares y en la conducta al
volverse más agresivos.
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